¿Y ahora qué?
Desde entonces, Niev ha renacido, con su fundadora y directora ejecutiva Josey liderando la marca hacia una nueva era. Lo que una vez comenzó como un concepto que cuestionaba si las personas tenían una visión ingenua, ha evolucionado a la clara creencia de que todos la tienen. La marca ahora se basa en la comprensión de que, por mucho que aprendamos o experimentemos, nunca veremos el mundo exactamente como lo ve otra persona; siempre seremos ingenuos ante otra perspectiva.
Pero Niev no se trata solo de reconocer eso, se trata de aceptarlo. Aceptar que todos somos diferentes, formados por nuestras propias experiencias, razones e historias, y que esas diferencias merecen ser vistas, no juzgadas. La marca representa la individualidad, el respeto y la idea de que, incluso cuando no estamos de acuerdo o no nos entendemos completamente, las perspectivas arraigadas en el pensamiento y la experiencia genuinos deben ser reconocidas.